domingo 26 de febrero de 2012

¿QUIERES VER A UN DOCTOR CUM LAUDE EN TANGA BORAT EN CAMBOYA?

Pues lo tienes muy fácil. Mi amigo y recién doctorado Joel Cano y yo estamos participando en un concurso online para ganar un viaje a Camboya. El objetivo es sencillo: conseguir la mayor cantidad de sellos en nuestro pasaporte virtual, ya que los tres que más consigan son los que pueden irse de viaje. Si ganamos, y sólo si ganamos, prometemos una sesión completa de fotos de este peazo DOCTOR en tanga borat en las playas de Camboya.

Para ello necesitamos vuestro sello (sólo lleva un minuto) y, lo más importante, que compartáis esta entrada con vuestros amigos y familiares vía facebook y twitter, ya que la competencia es feroz.

¿Cómo se sella nuestro PASAPORTE VIRTUAL?

PASO 1.- Entra en este enlace: http://bit.ly/wmAOgD , te saldrá la imagen que ves debajo, le das a INSTALAR (no os preocupéis que es una aplicación que se puede desinstalar después).



PASO 2.- Dale a ME GUSTA para participar.



PASO 3.- Si todo ha ido bien os saldrá una ventana con la imagen siguiente. Ahora CIÉRRALA.



PASO 4.- ENTRA DE NUEVO en este enlace: http://bit.ly/wmAOgD . Os llevará directo a nuestro pasaporte virtual, donde sólo hay que seleccionar el botón de SELLAR o STAMP. Vuestro nombre quedará impreso en nuestro pasaporte.
Si no os llevara directo a nuestro pasaporte debéis ir a RANKING y buscarlo allí, somos FERNANDO /JOEL.




Y lo más importante...

¿Quién es este DOCTOR?¿Y qué es el TANGA BORAT?



¡Nos vemos en Camboya tito Joel!


miércoles 22 de febrero de 2012

SI NO ES SUYO, ¿POR QUÉ LO VAN A COGER?

Me comentaba de forma natural una amiga al poco tiempo de llegar a la ciudad. Su argumento intentaba aplacar los miedos que hacía pocos segundos había mostrado por la temeridad (o al menos eso me parecía a mí) de dejar los móviles y el bolso en las mesa mientras íbamos a pedirnos algo de comer a la barra. Lo que aquel día me pareció ininteligible hoy es parte de mi rutina; vivo en el país más seguro de los que haya visitado nunca, y eso te ofrece una fantástica tranquilidad que aprendes a valorar cuando no puedes disfrutar de ella.

Esto no quiere decir que no haya nunca robos, ni que la delicuencia sea un cero absoluto, pero en mi corta etapa aquí jamás he visto a nadie haciendo el mal por las calles, ni conozco cuento o leyenda que verse sobre alguien atracado ni nada semejante. Que una chica vuelva a casa sola a las tres de la mañana por un callejón oscuro no tiene nada de particular, y bajo mi punto de vista no supone un riesgo.

Pongamos unos ejemplos tangibles de mi vida diaria para intentar explicaros a lo que me refiero.

Voy al trabajo en moto. Cuando la compré me regalaron un candado que nunca he usado y ahí sigue anclado buscando su propio destino. Creo que hay que tener más cuidado de aparcar bien para no dar con la policía, que de proteger tu vehículo de los ladrones y malhechores. Veamos esta foto.



Y os preguntaréis con sorna, ¿para qué nos enseña este precioso motocarro? Este tipo de vehículos son las que suelen usar los mensajeros y demás repartidores de pizzas y anchoas a domicilio. Anda que no me da envidiaca cuando llueve y van ellos tan a gustico debajo de su parapeto. Pero lo interesante del asunto está en el detalle, señora, fíjese en el detalle. Dale zoom chiquitins.



Llaves puestas. No es que la gente se vaya a casa y deje las llaves en el contacto de rutina, pero de manera habitual pueden verse estas situaciones, y tener por seguro que el dueño tendrá su moto intacta cuando vuelva. Yo no las dejo nunca, pero más de un huevaco de veces me he ido y me las he olvidado mientras hacía la compra, o incluso toda la noche en un par de ocasiones.




Ojo que esta vez vamos con la foto de un insulso sofá. Se encuentra situado en una zona donde el personal de mi planta puede relajarse tomándose un café o simplemente charlando. Esta habitación es utilizada por unas doscientas personas aproximadamente. Pero acerquémonos sin miedo amigos, vamos a dar rienda suelta a nuestra observación por un sólo día.



Esos 110 yenes estuvieron en ese asiento dos días sin que nadie los tocara. No es que sea una pasta desde luego, pero lo que sería un euro y poco al cambio sería suficiente para que hubiera desaparecido en algún que otro lugar del mundo. O eso me temo.

Además de estas pequeñas anécdotas, es bastante normal que se reserven mesas con carteras o teléfonos móviles, encontrar gente en el metro dormida profundamente con consolas portátiles o tabletas encima, que en las cafeterías se vaya al baño o se salga a fumar y se deje el ordenador en la mesa triste y desamparado, dejar las bolsas en la cesta de la bici mientras se pasa a comprar a otro sitio, o pasar a comprar a una tienda de ropa y que las chicas dejen el bolso en un banco en una punta del establecimiento mientras miran o se prueban alguna prenda en la otra.



Pues eso, un gustaco. No os robo más tiempo.

¡Un abrazo!

lunes 20 de febrero de 2012

PROBANDO



Dadas las acusaciones de tongo y manipulación a la que es sometido este blog en cualquier de los concursos, juegos o adivinanzas que propone, no me queda más remedio que presentaros la instantánea de arriba, además de al fotografiado. Lo interesante de la foto es que está tomada con la fantástica cámara digital que Iñigo Armolea ganó en EL CONCURSACO que organizamos el pasado diciembre.

El escenario, como habréis reconocido, es el mítico estadio de San Mamés, en el partido de semifinales de Copa del Rey entre el Mirandés y el Athletic. Mismo lugar donde el gran Albacete Balompie cayó semanas antes en octavos de final de esta competición. Por eso, el cartel que nuestro amiguete Iñigo sostiene, dice en un perfecto japonés (pero con marcado acento vasco):

"El Albacete es el mejor equipo que ha pasado por aquí este año, y vivan los albaceteños y la madre que los parió a todos, ¡ahí va la hostia!".


Detalle por su parte que seguro gustará a mi gran amigo Oskar, que sólo tiene buenas palabras hacia los habitantes de, como un día lo denominó el gran Azorín, el Nueva York de La Mancha.

miércoles 15 de febrero de 2012

ATRAPADA

Se me ocurrió en un día indeterminado de una semana confusa y desde entonces no se me había olvidado. Como siempre ando dándole vueltas a mil asuntos pensé que sería otro más, pero parece que él no estaba dispuesto a rendirse y aguardaba oculto bajo una perezosa neurona pinchándome algún nervio siempre que le dejaban oportunidad. Tanto dió por saco que nos sentamos a hablarlo con sensatez; la poca que yo pudiera aportar, y toda que se pueda esperar de un pensamiento abstracto.

Estaba decidido: me iría a un pueblo pequeño perdido de la mano de algún Dios (el que ustedes gusten adorar) un par de días, solo y con una mochila que no pesara más que por algo de abrigo y un par de buenos libros. Podría ser un plan relativamente normal, aunque no lo es en mi caso porque nunca se me había ocurrido una retirada en solitario de este tipo. Poco importa ese detalle, me apetece y punto.



Dado lo escaso de mis exigencias sólo me quedaba encontrar un sitio calentico donde extender el futon y dejar que las horas pasaran entre aventuras escritas. Tengo mi pueblecete localizado, y tengo apalabrado un pequeño ryokan, que antiguamente fue un templo, para descansar plácidamente de las siestas que duerma entre descanso y descanso.



Hace unas semanas el escritor Andrés Pascual tuvo el detalle de enviarme un ejemplar dedicado de su nuevo libro El haiku de las palabras perdidas. No se me ocurre mejor manera de disfrutar de esta inquietante historia que rodeado de montañas nevadas en lo profundo de los alpes japoneses. Cuando lo termine os hablaré de él con detalle, pero os adelanto que la temática y las críticas prometen.

Me voy de atrapada a la montaña. Y ya veremos si vuelvo.

lunes 13 de febrero de 2012

LA BUENA

Parece que el frío quiere ir relajándose a pasos cortitos. A esos pobres cuatro grados más mi cuerpo se lo agradece rescatando ánimos que estaban sepultados bajo la nieve. Hay ganas de hacer, y esta primavera, que ya se deja ver tímidamente por las islas subtropicales de Okinawa, las ilusiones se amontonan entre decenas de proyectos. En cuanto salga el primer rayo de sol tenemos que quedar para desembalarlos; para ordenarlos cuidadosamente según la anarquía que nos gobierne ese día. Son los detalles imaginados los que más sonrisas regalan; si cierro los ojos bien fuerte puedo oir el sonido del motor del autobús partiendo de Albacete, muy temprano, con el día aún escondido, cargado de viajeros repletos de la intensidad que dan los grandes cambios.

Sensaciones. De que has encontrado el sitio exacto por donde el río revuelto fluye sin escollos. De que no hay nada que sea capaz de pararnos esta vez. De tener la certeza de que son ellos, de que es el momento, de que no podrías haber escogido mejor, de que ha llegado la hora de que ajustemos las cuentas con aquel que pensó que podía ganarnos.

Y casi sin respiro te confirman tus mejores sospechas. La primera predicción del año sitúa el comienzo del Hanami en Tokio el día 30 de Marzo, víspera de la partida del viaje Albacete-Japón Express. Tan sólo un día antes comenzarán a florecer los cerezos en Kioto, tiempo prácticamente perfecto para que al llegar podamos ver la gran explosión de color primaveral en el espectacular Pabellón Dorado o en el imponente templo Kiyomizudera.

La predicción también detalla que se espera que las flores se encuentren en Tokio es su esplendor máximo para ser observadas entre el 5 y el 14 de abril, lo que coincide plenamente con la estancia del grupo, que aterrizará en tren bala precisamente ese día cinco para disfrutar de Tokio y de sus orgullosos Cerezos en Flor.





miércoles 8 de febrero de 2012

TRESCIENTOS




Diseño:
Andrés Jarit

lunes 6 de febrero de 2012

RESTAURANTE QUIQUE DACOSTA

Fue aquí y no en otro sitio donde se gestó el próximo viaje Albacete-Japón Express. Un lugar especial elegido con mimo para olvidar los sinsabores que nos había dejado la edición de 2010. Así, el pasado septiembre los tres monos presentamos nuestros respetos a las costas alicantinas para degustar el placer de la amistad juntos. De la amistad y del espectacular Menú Sale el Sol del cocinero extremeño Quique Dacosta. Este año la Guía Michelín le volvió a conceder las dos estrellas que ya disfrutó el año pasado, por lo que le tocará seguir en el papel de eterno candidato para la tercera durante toda esta temporada, aunque según lo veo, es mera cuestión de tiempo. No podía entonces dejar de ser uno de los Restaurantes del Tío Chiqui. Vamos a ver qué nos ofrece.



Después de algún imprevisto llegamos al local pasadas las dos y media de la tarde. Como no llevábamos prisa nos decidimos por el menú más largo que ofrecían (derecha). Me mpresionó de primeras la sencillez en el nombre de los platos y los guiños a la gastronomía japonesa en algunos de ellos. La primera parte consistía en un sorprendente aperitivo servido en la terraza para ir abriendo boca.



Acompañados de una buena cerveza comenzamos con el baile de aperitivos, muchos de ellos preparados con productos recolectados en la zona. Sencillez salteada con cuidada elaboración para conseguir sorprender con los sabores. De la siguiente tanda me quedo con el té y el caracol, el resto bien pero sin excesos. Curiosa la tremenda dulzura de la Stevia rebaudiana. Ya estaban jugando con nuestros sentidos y aún no habíamos hecho más que empezar.


Te frío, achicoria e hibiscus


Raïm de Pastor encurtido / Stevia rebaudiana / Kalanchoe y aceite


Albahaca Canela


Caracol


Tortilla de nori


Aceite de avellana / Huevas de Kumquat

Este buen comienzo nos llevó con la moral alta hacia el salón-comedor, donde cabría destacar la simplicidad y buen gusto en la decoración. Mesas blancas sin mantel e interminable carta de vinos escrita a mano. Era momento de dejarnos de bromas y empezar con los platos de verdad. En esta primera escena del acto principal tengo que decantarme sin titubear por el aguacate y las chufas. Impresionante el sabor del primero y sobre todo la textura y delicadeza del segundo: una crema de horchata con un inesperado bombón helado de foie y trufa blanca. A Nicanor los guisantes le trajeron buenos recuerdos de su infancia isleña.


Mesa de salazones


Papel de salvado de cereales / Cebolletas frescas encurtidas


Higo


Rompepiedra: lomo de caballa con el toque picante de la hoja


Tomate (rojo en el interior) /Guisantes


Chufas

Con un buen ritmo y excelentes transiciones íbamos a zambullirnos de lleno en el mundo marino. Qué menos estando en zona de puerto y con un pescado tan rico como abunda en esta zona del Mediterráneo. Si os gusta la gamba roja, quedaréis encantados con la propuesta que aquí nos ofrecen; una forma original de aprovechar su increíble potencial en cocina. Esta fue sin embargo la tanda de platos que me dejó más indiferente de las presentadas.


Ostra


Gamba Roja de Denia


Rocío /Suquet de algas


Salmonete

Cambio de tercio en este instante acompañando el sonido de la trompeta con dos platos ligeros de remolacha y almendra, éste último no pude probarlo porque llevaba ajo crudo, al que soy intolerante. Tras ello vendría una creación llena de ingenio (¿Qué fue primero?) con una presentación muy llamativa pero decepcionante en boca. Poco duraría este puntual traspiés, porque en esta tanda, la mejor en mi opinión, probamos un arroz en cenizas genial y un caldo de carnes servido junto al tuétano para quitarse el sombrero.


Almendras / Remolacha


¿Qué fue primero?


Tuétano


Cenizas

A esta última parte llegué con el espacio más que justo para darle cabida a los postres. No hubiera hecho demasiada falta, ya que fueron lo más flojo del día y, sinceramente, esperaba mucho más. Se me quedaría mejor sabor de boca cuando nos sirvieron, ya en la terraza de nuevo, un moscatel Casta Diva para acompañar una tapa de caviar de chocolate Paco Torreblanca y un café selección QDR. Perfecta guinda para tamaño desfile de sabores.


Té Matcha /Coco / Miel de Azahar


Moscatel y Caviar de Chocolate


Café

El último sorbo de café nos marcaba con precisión las ocho de la tarde, buena hora para ir preparándonos para la cena. Fueron treinta platos y cinco horas y media de ejercitar los sentidos, de oler y escuchar, de engañar a la vista con colores y texturas, de excitar y relajar las papilas. Para mí una experiencia simplemente genial que considero altamente recomendable para quien le guste este tipo de cocina, que tiene ciertos tintes de investigación y arte escénico.

Le tengo que conceder sin dudarlo las 3 estrellas del Tío Chiqui, aunque la tercera no es más que el preludio de lo que el muñeco de Michelín hará el año que entra. El inevitable precio del menú: 145 euros (no incluye bebida ni IVA), aunque existen algunas opciones más económicas.

Desde luego nosotros lo disfrutamos como niños y pasé uno de los mejores días de 2011 junto a Joel y Nica. Un lujo que nos debíamos a nosotros mismos y con el que conseguimos cerrar viejas heridas y abrir nuevos caminos que recorrer muy muy pronto.

¡Un abrazo!